LOS MAESTROS Y LA TRAICIÓN DEL SNTE

Los maestros de México, durante décadas, hemos sido violentados en nuestros derechos laborales y no por la parte oficial (SEP) sino por la organización que debiera velar por nuestros intereses: el SNTE.

Hemos sido moneda de cambio de los líderes que se han preocupado más por escalar espacios políticos y beneficiarse de la representación de miles y miles de trabajadores de la educación en el país; operando más como fiscalizadores de los maestros que desde cualquier rincón en el país, nos hemos manifestado en contra o exigido transparencia en el manejo de las cuotas sindicales o solicitado un alto a la corrupción imperante y a la presión u opresión ejercidas contra quienes desde dentro, teníamos una visión distinta del quehacer sindical.

Por estas y muchas razones rechazamos el apoyo a un partido que fue creado a nuestras espaldas, con engaños y con la idea de representarnos, lo cual nunca ha hecho desde su fundación.

Lamentamos que en nuestro nombre, los dirigentes se hayan corrompido, traicionando su obligación de luchar por nuestro gremio, sometiéndose al poder sin el menor escrúpulo, en una actitud vergonzosa y reprobable, que recuerda a los esquiroles de los gremios obreros del siglo anterior.

Por eso hoy, la consigna de “si no apoyan a Nueva Alianza, están contra el SNTE”, ya no hace eco en la gran mayoría de los maestros del país, por sentirse olvidados, traicionados, humillados y amenazados.

Por eso hoy, acciones como la presión para asistir a un evento a la Cd. de México en apoyo al candidato oficial a la presidencia de la República, bajo la amenaza clara que de no asistir, no se tendrá más el apoyo del sindicato –como si eso debiera preocupar a los trabajadores, que en los hechos, nunca se han sentido respaldados por el mismo-, además de indignar, no hacen más que reforzar la idea, tomada hace ya mucho tiempo, de apoyar a quien representa la única opción de cambio para el desarrollo del país, para la mejora de las condiciones de vida de los mexicanos, para rescatar al país del abandono en el que se encuentra, para democratizar al sindicato, que hace mucho perdió el rumbo.

Por ello vemos hoy con beneplácito, la oportunidad histórica de cambiar el rumbo de nuestra organización sindical, recuperando su esencia revolucionaria y poniéndola al servicio de la base trabajadora y nos unimos a esta posibilidad, para ubicarnos del lado correcto de la historia.

Y por ello, los maestros democráticos del país, con la ira lógica por tanto atropello, lanzamos un ¡¡¡ya basta!!!

Ya basta de:

Impunidad

Corrupción

Represión

Engaño

Traición

Contubernio

Opacidad

Entreguismo

Y un largo etcétera.

MTRO. ROGELIO HERNÁNDEZ ORTEGA