FELIZ DIA DEL [email protected]

«Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía» John Ruskin (1819-1900) Crítico y escritor británico. 

FELICIDADES A TODOS LOS MAESTROS DE YAONAHUAC

EL MÁRTIR DEL DESIERTO

Maestro… ¿Dónde, dónde está el monumento que el pueblo y el gobierno en tu honor han levantado?… ¿Dónde… dónde está el monumento?.

Si fueras coronel y trajeras tu fusil colgado al hombro, te pondrían cien medallas por cada ser humano asesinado…

Serías un héroe nacional.

Harían tu efigie en mármol, bronce u oro y un escrito que a la letra así dijera: “Salve… Oh mártir, que cubriste con decoro las armas nacionales en todas las trincheras”…

Pondrían tu nombre a calles y parques y jardines, y con toques de trompetas y clarines, harían que fuera el pueblo tu féretro a besar…

Y en vez de cirios… estarían cuatro cadetes del heroico Colegio Militar.

Es risible, maestro, pero es la realidad…

Tú, que luchas a diario por los campos, por las sierras, por la veredas y hoyancos, donde fuiste regando con tu sangre los caminos…

Donde con paciencia hiciste gente, a tantos campesinos, enseñándoles que entre el lápiz y el abismo, hay una gran distancia, y esa distancia se llama… analfabetismo.

Con tu sudor se construyeron las aulas de tu escuela, con tu sabiduría hiciste de cada niño… ¡un pájaro que vuela!…

Con tus sonrisas formaste un jardín lleno de rosas y con tus cantos nacieron, sin querer las mariposas…

Maestro… Tú que libras a diario, batalla tras batalla, sin ruidos de fusiles, sin fuego de metralla… tienes que esperar medio siglo a que pongan en tu escuálida mano, la famosa medalla Altamirano.

Una sola… maestro, una sola… no mereces más; pues tu espada es de grafito, de gis y de pizarra…

Es papel que no chorrea sangre…

Es arcilla que no hiere, es arcilla que no mata, es escoria que no sirve en los campos de batalla, es ceniza que se esparce, es ceniza que no marca huellas…

Es río que perdió para siempre su cauce.

Tus esfuerzos no sirven, maestro… tus desvelos a nadie le importan, a nadie le interesan…

Porque el honor y la gloria solo se ganan en combate…

Y tú, no te ensañas con los niños que salen a tu encuentro, no te ríes a carcajadas del dolor que llevan dentro y nunca la espalda les das si te piden, maestro… tu consejo.

Jamás dañas, jamás hieres, jamás matas…

Tu labor no es destruir vidas.

Tu misión es hacer hombres que sepan construir sus propias vidas.

Cambiar al mundo te pusiste como meta, sin importarte caer en las garras del desprecio de las gentes que solo ven en ti… un mendigo que se arrastra como una marioneta en el trapecio.

Cambiaste estrellas y barras por espinas, dejaste casa, padres, hermanos… por una sola dicha: hacer del niño un pavo real de mil colores.

Cambiaste lujos, alfombras y cortinas… por una choza humilde de cartones…

Dejaste mesas con platillos y manteles, para irte a pasar hambres con las gentes que sueñan con castillos y oropeles.

¿Y ese sacrificio… en cuenta quién lo toma?…

Te humillan cuando pides aumento de salario, se mofan cuando exiges respeto a tus derechos, se burlan y se ríen, te miran con desprecio…

Y en cambio, sí… te exigen que cumplas el programa, que rindas pleitesía a aquél que te difama… que aplaudas sus conquistas, sus logros y su fama… que no hables mal de nadie, porque eso… es ser antirrevolucionario.

Si dices la verdad… cometes sacrilegio.

Si exiges lo que es tuyo… eres un necio.

Si expresas lo que sientes… no sirves a la causa.

Si tomas la bandera defendiendo al campesino… a la cárcel irás muriendo a pausas… y no habrá organismos ni padrinos que tomen por su cuenta tu defensa.

En cambio… si ven brillar el sol entre tus manos… serás el amigo, el compadre del alma… y tendrán la desvergüenza, de tratarte en las calles como hermano.

¡Qué triste Maestro.. qué triste!…

Se consume tu cuerpo y te resistes a morir en un lecho cuajado de delicias.

Cambias todo por un solo puñado de sonrisas, que vengan a apagar tu dolor si estás enfermo y llevarte grabadas sus caritas… en tu viaje hacia el eterno.

¡Con eso te conformas!… ¡Con eso te consuelas!… y no quieres minutos de silencio, ni zarzuelas de espadas, fusiles o metrallas…. te humillan los honores con todo y sus medallas.

Te ofenden las limosnas que te ofrecen como aumentos…

Degradan tu sapiencia las miles de reformas… poniendo en duda, Maestro… tu gran conocimiento.

¡Y tú!… sigues con tu pecho erguido… sin darte cuenta que eres hombre, en una sociedad perdida…

Tu barca en vez de ser una reina de los mares… es canoa de ingratitudes y pesares…

Y el campo en que laboras… ¡un desierto! donde anidan serpientes ponzoñosas que se arrastran con cautela tenebrosas, esperando que caigas en sus fauces…

Y por todas esas cosas… Maestro…

¿Dónde está el monumento que el pueblo y el gobierno en tu honor han levantado?

 PROF. LEOBARDO RICARDO PRUDENCIO.

Primer profesor bilingue de la Comunidad Indígena de Zacualpan, Estado de

Colima.

Hoy dedico un sencillo homenaje a mis maestros de la escuela primaria, a quienes con su ejemplo forjaron en mí al ser humano, a la persona sensible, a la persona que no comparte la traición a sus compañeros y los defiende a costa de quedar en evidencia ante los líderes corruptos o el estado que todo lo vigila.

A la maestra que me enseñó mis primeras letras.

Al maestro que me hizo amar la historia.

Al que impulsó en mí el gusto por las matemáticas.

Al que me hizo acercarme a la lectura.

A todos quienes debo hoy, ser un apasionado de las letras.

A quienes abrieron mi mente a la posibilidad y la capacidad de ser analítico, reflexivo y tener la posibilidad de manifestarme en forma crítica con argumentos válidos, sustentables.

A quienes fueron verdadero ejemplo de sabiduría, honestidad y humildad.

A quienes se han jubilado y viven de los recuerdos, en la miseria de una raquítica y por lo mismo, insuficiente e injusta pensión.

A quienes han muerto habiendo legado una herencia invaluable a todos sus alumnos.

A todos ustedes, a quienes ni el pueblo ni el gobierno levantarán el monumento en su honor, pero que como he dicho siempre, vivirán o vivieron sus últimos días con la satisfacción de saber que cumplieron cabalmente con la encomienda que tuvieron entre sus manos, la de educar a los políticos, abogados, profesores,  ingenieros, médicos, arquitectos, presidentes, diputados, senadores, etc.

Muchos de esos que muy pronto olvidaron que lo que son, se lo deben a un maestro y en lugar de agradecerle, lo critican, lo atacan, lo ofenden.

Por eso en este mundo de ingratitud, hoy levanto la voz para decirles a todos los maestros de vocación, FELICIDADES en su día.

RHOCompañeros maestros de nuestro municipio, del estado y del país, los felicito por este 15 de Mayo dedicado a quienes ejercen esta noble profesión, a quienes nos hermana el sacrificio que implica decirse: maestro.

FELICIDADES:

A quienes trabajan con responsabilidad.

A quienes se sacrifican para que sus alumnos sobresalgan.

A quienes se manifiestan cuando se comete una injusticia contra ellos y salen a las calles y luchan y exigen condiciones justas de trabajo y de salario, exponiéndose a la represión del estado.

A todos mis compañeros maestros que creen en la democracia.

A los verdaderos apóstoles de la educación mexicana en este año 2011; los que hacen con su experiencia, más significativa la labor en la pequeña escuela, la del pueblo con más necesidades que oportunidades, aquellos para quienes la teoría es cosa absurda porque la realidad contrasta con ella en la labor diaria.

A quienes en las aulas en que desarrollan su labor, está presente la práctica de la crítica, la reflexión, el análisis que lleva a los alumnos a mirar con mayor claridad la realidad que les circunda.

 A quienes hacen que los alumnos que están bajo su responsabilidad, ejerzan su derecho a cuestionar lo que ven o escuchan, a no tomar como verdades acabadas lo que otros les dictan.

A quienes predican con el ejemplo.

A todos ustedes los conmino a que con su dedicación diaria, hagan que sus alumnos y la sociedad entera, se sientan orgullosos de ustedes. 

Y hagan que Yaonáhuac se enorgullezca de tener maestros que en la práctica hacen la diferencia entre el conformismo o la superación diaria, entre la apatía y el interés por educar mejor a sus alumnos, entre la mediocridad y la excelencia, entre lo bueno y lo mejor.

RHO

Felicidades a los compañeros Maestros

de la Asociación Civil

CIUDADANOS POR PUEBLA

FILIAL YAONAHUAC

Luis Hernández Hernández

 Florencio Vega Lozada

Gregorio Servín Ramírez

Armando Fernández Ortega

Rafaela Flores Arriaga

Antonio Arriaga Salazar

Alfonso Jacinto Rosas

Lauro Román Mora

Rogelio Hernández Ortega