EXTRAÑA REUNION

PACO

FRANCISCO OFELIO BAUTISTA SANCHEZ ALUMNO DEL 2° SEMESTRE DE LA LICENCIATURA EN EDUCACION PREESCOLAR Y PRIMARIA PARA EL MEDIO INDÍGENA.
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL
SEDE REGIONAL: ZACAPOAXTLA PUE.

A un hogar solo y limitado, asistieron,

el hambre, el dolor, la tristeza y la enfermedad.

 

El hambre estuvo desde siempre,

nunca la llamaron, se invitó sola,

enseguida se presentó la tristeza,

quien quiso hacer compañía al hambre.

 

El dolor pasaba por ahí,

quizás presentía que debía estar,

la enfermedad no era invitada,

debería estar ahí.

 

He aquí lo que hicieron:

sobre una anciana el hambre siempre estuvo,

los pesos en el bolsillo eran absorbidos rápidamente,

el hambre reclamaba poco para poder vivir,

se alimentaba poco para subsistir,

ávida de existir sin presentir que sería su muerte,

pululaba a la anciana.

El dolor afligía a la decrépita mujer,

en luchas encarnizadas, ahogaba un suspiro,

no había regocijo, que crueldad,

que brutalidad irreparable.

 

A esos ojos que alguna vez brillaron,

ahora, cobardemente eran de su belleza despojados,

una tristeza agria de aquel ser se apropiaba,

languidece rostro languidece,

existe silencio a la extensión de aquel cuerpo,

tan lúgubre es ahora, tan decadente ha quedado.

 

La enfermedad ufana y embustera

sobre escombros de ser se apiña,

su hogar perfecto fue amueblado,

su entrada anunciada.

 

Ahora se reunieron:

hambre, dolor, tristeza y enfermedad;

pero es fantasía, en mi pueblo no existe,

y si existiese, no se notaría;

en mi mundo no hay espacio para tal fenómeno,

es tan extraño, tan poco ordinario, es simple ficción.