BEBÉ

 

Lo peor de mi vida, fue haberte perdido.

Cuando supe que llegarías a mi vida, fui muy feliz, empecé hacer planes para tu llegada, me imaginaba mi vida contigo, soñaba con tenerte entre mis brazos y decirte lo mucho que te amaba, pasaron los días y yo buscaba información para que tu estuvieras bien, para que nada malo pasara, quería estar bien informada, saber cómo podía cuidarte para que cuando tu llegaras, todo fuera perfecto.

Pero hubo personas que no estaban de acuerdo con mi decisión, solo una me brindo todo su apoyo y nunca terminaré de agradecerle por ser tan buena conmigo, por entenderme más que nadie, por ser una amiga, a pesar de lo que estaba pasado, ella me comprendió (mi hermana). Los demás solo quisieron decidir por mí, quisieron no pensar en mis sentimientos y buscarle “solución” a lo que estaba pasando, al “error”, como ellos decían, no dejaron que yo opinara, a pesar de que era yo la que enfrentaba eso, era yo quien tenía que resolver mis obligaciones, pero no, sólo me hicieron a un lado e hicieron todo para que tu llegada no fuera posible. Pero sabes? Creo que Dios sabía que yo no iba a poder con ellos, por eso prefirió llevarte de regreso con él, antes de que ocurriera una desgracia.

El día que me enteré que no ibas a llegar a mi vida y llenarla de felicidad, ese día sentí que algo dentro de mí me desgarraba el corazón, no lo podía creer, no lo quería creer, no podía aceptar algo así, pensaba ¿por qué a mí me sucedía eso?, ¿por qué a mí, que tenía tantos sueños contigo?, ¿por qué si yo quería tenerte conmigo a pesar de mi situación?. Ese día lloré, lloré tanto cuando recibí esa noticia, la peor noticia de mi vida, sentí una enorme tristeza que me inundaba y no me dejaba seguir.

Cuando llegue con mi familia y les dí la mala noticia de mi vida, todos se alegraron, no me lo demostraron, pero sé que estuvieron contentos por lo que habían escuchado, no les importó mi dolor, mi tristeza, mis sentimientos, no les importó nada más que lo que a ellos les convenía, por lo que la gente pudiera decir.

Dentro de mi, sentía el dolor más fuerte que jamás he sentido, ese dolor que me quitó mis ganas de seguir adelante, quise darme por vencida y dejar todo, ya no me importó nada. No comprendía el por qué de las cosas, solo tenía tristeza, angustia, ganas de llorar, quería que me dieran las respuestas de lo que estaba sucediendo, de por qué a mí me tocó esa terrible situación.

Fue tan grande mi dolor, que decidí dejar todo, mis ilusiones, mis sueños, lo eché todo a la basura, ya nada me importaba, ¿para qué seguir si mi más grande motivo me lo habían arrebatado?, no me importó la escuela, no me importó seguir preparándome, lo único que quería era morirme. ¿Para qué continuar si mi más grande razón de hacerlo se había ido?, ¿para qué…?

Todas las noches me ahogaba en un mar de lágrimas, nadie tenía la menor idea de mi tristeza. Lloraba, tratando de encontrar las respuestas a mi dolor, las respuestas de por qué Dios había decidido llevarte nuevamente con él, muchas veces le pedí que me diera una sola respuesta, le pedí que me ayudara con esa tristeza que se apoderaba de mí, que me diera fuerzas para seguir, para entender por qué había decidido eso para mí…

Pasaron los días, las semanas, los meses y yo seguí igual, queriendo saber por qué había sucedido esa desgracia, pero no, nada, ninguna respuesta… sola con mi tristeza y mi dolor…

Han pasado ya más de cuatro años y yo sigo aquí, buscando respuestas. Este dolor no quiere alejarse de mí, sigue aquí como la primera vez, aunque haya pasado el tiempo siento que fue apenas ayer,  siento la tristeza y el dolor muy dentro de mí… En ocasiones me imagino cómo serían nuestras vidas juntos (as), busco nombres que me hubieran gustado para ti, veo cosas que me hubiera gustado regalarte, imagino la edad que tuvieras hoy, te imagino corriendo, sonriendo, brincando por todas partes, gritando, llorando, te imagino diciéndome MAMÁ…

Sé que solo son sueños… sueños que jamás se harán realidad…

Aunque nunca te conocí físicamente, te quise, te quiero y te querré siempre, porque sé que fuiste y eres parte de mí, sé que estas con Dios, como él lo decidió y espero que seas muy feliz…

Tu mamá…