Jesús Lemus
“La arena estaba de bote en bote, la gente loca de la emoción en el ring luchaban los cuatro rudos ídolos de la afición”, en eso se convirtió el Congreso del Estado ayer en el desarrollo de la sesión, cuando se aprobó por mayoría exhortar a la Secretaría de Transportes sacar de circulación a los mototaxis.
Ayer, desde muy temprano cerca de mil mototaxistas provenientes de 43 municipios del estado, se manifestaron a las afueras del Poder Legislativo como si fuera la entrada al concierto de Juan Gabriel, el clásico entre Chivas y América o la fila de la Arena Puebla.
Sin importar desquiciar a los automovilistas que circulan diariamente por esas calles, a los franeleros que desde muy temprano sacan sus cajas o botes para apartar los lugares de la vía pública a sus clientes o a los negocios que se ubican en alrededores del Congreso local, los inconformes enfilaron sus mototaxis para demostrar a los diputados que la unión hace la fuerza; sin embargo el esfuerzo no sirvió de nada pues al final de la función en el Poder Legislativo, se decidió que con 26 votos a favor, 9 abstenciones y 3 en contra, exhortar a la Secretaría de Transportes sacar de circulación a los vehículos.
Pero mucho antes de tomar esa decisión, los diputados se sintieron indefensos al ver que las personas comenzaban a gritar y estaban enardecidas por la decisión que tomarían horas más tarde y, como personajes del chapulín colorado, dijeron. Oh! ¿Y ahora quién podrá ayudarnos? Y que aparece el secretario de Seguridad Pública, Ardelio Vargas Fosado quien con sus refuerzos como los que contrató el Puebla de la Franja -granaderos-, se dieron a la tarea de plantar un operativo para salvaguardar la seguridad de las personas que pasaban en esos momentos a las afueras del Congreso del Estado.
Como era de esperarse la pelea fue entre técnicos y rudos. La esquina del retador estaba representada por el defensor de las causas sociales, el diputado local de Convergencia, José Juan Espinosa Torres, quien al llegar al Congreso recibió la porra de sus seguidores que le gritaban ¡Arriba José Juan! ¡Vamos diputado tú puedes!
Con un público de lujo: reporteros del Congreso local y mototaxistas que llenaron tanto las galerías del Poder Legislativo como la planta alta del Recinto, fue como arrancó la primera caída; es decir, el diputado José Juan Espinosa Torres, pidió sacar de la orden del día el punto de acuerdo en el que se aprobaría sacar de circulación a los motocarros; no obstante, la propuesta del luchador, digo, del convergente no prosperó. Fue así como el diputado perdió la primera caída.
Ya en el punto 22 de la orden del día -el penúltimo de la sesión- las cosas se calentaron en el Recinto Legislativo, pues arrancaba la segunda caída entre rudos y técnicos. El primero en subir al ring fue el dipu hooligan, Héctor Alonso Granados, quien de inmediato se pronunció a favor de desaparecer a los mototaxis; además de empezar con golpes prohibidos -hacer alucinaciones personales hacia José Juan Espinosa Torres, lo que está prohibido por el reglamento del Congreso local-, fue entonces que el réferi, el legislador del PVEM y presidente de la Mesa Directiva, Elías Abaid Kuri, pidió a su compañero de curul de abstenerse de atacar al convergente; sin embargo, al hooligan no le importó y continuó -como diría la canción del Santo el Cavernario- con la Wilson, la Nelson, quebradoras y picotazos de ojos.
En su defensa, el diputado local de Convergencia demostró su colmillo para las luchas, pues sólo le bastó decir al dipu hooligan “que no se rebajaría al nivel de Alonso Granados, porque él no es una persona que empuja tanto a hombres y mujeres”; eso bastó para noquearlo y sacarlo del ring -mandarlo a sentar a su curul, porque el legislador de Nueva Alianza ya no supo que contestar-.
Y como diría nuevamente la canción del Santo el cavernario “y la gente comenzaba a gritar se sentía enardecida sin cesar”, pues no vieron el respaldo de los diputados, principalmente de Héctor Alonso a quien le gritaron traidor y golpeador de mujeres.
Llegó la caída decisiva -la tercera- y José Juan Espinosa Torres hizo su último intento para ganar la batalla al presentar desde la Tribuna Parlamentaria, fotografías en las que se demostraba que los mototaxis no eran inseguros a comparación de los vehículos del transporte público que han dejado varios muertos a lo largo de 2011.
Sin embargo, no sirvió la táctica del convergente, pues como se mencionó en párrafos anteriores, con 26 votos a favor, 3 en contra y las 9 abstenciones de los diputados del PRI, fue como se consumó el exhorto a la dependencia estatal para sacar de circulación a los mototaxis
Esa decisión obligó a los inconformes abandonar las galerías del Recinto Legislativo para dirigirse a las instalaciones de Casa Aguayo para que los atendiera el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, pero lo que no recordaron los quejosos, es que el ejecutivo despacha en el Salón de Protocolos ubicado a un costado del ayuntamiento de Puebla.
Fuente: Diario la Opinión de la mañana
